
Aniversario del nacimiento de Pablo Neruda

LA DERECHA ESPAÑOLA Y EL FRANQUISMO
Este artículo señala que la ideología que caracteriza las derechas españolas –el nacionalcatolicismo- es una herencia de la ideología fascista que promovió la dictadura que gobernó España de 1939 a 1978. Subraya también el carácter ideológico y no científico que supone definir aquella dictadura como meramente autoritaria y no totalitaria, con características fascistas, como en realidad fue.
NOSTALGIAS FRANQUISTAS EN EL SENO DEL PP
Un proyecto exitoso de la derecha española ha sido el de definir el régimen dictatorial que existió en España desde 1939 a 1978 como un « régimen autoritario » que habría ido adaptándose al cambio del país, para transformase más tarde (bajo la dirección del Rey Juan Carlos I) en una democracia homologable al resto de las democracias de Europa. Consecuencia del gran dominio que las fuerzas conservadoras tienen sobre los medios de información, tanto públicos como privados, esta visión histórica – de nuevo defendida por el Partido Popular en las recientes elecciones al Parlamento europeo – se ha convertido en la interpretación dominante de nuestro pasado reciente. Obviamente es falsa.
Un intelectual jugó, en España, un papel clave en el proceso de redefinición de la dictadura del general Franco (1939-1978) : Juan José Linz Storch de Gracia. Español nacido en 1926 en Alemania, de padre alemán y madre española, su familia se integró al bando llamado « nacional » en plena Guerra Civil, siendo su madre una de las dirigentes de la Sección femenina de la Falange. Miembro de las juventudes fascistas, Juan J. Linz colaboró en la Revista de Estudios Políticos, órgano intelectual del Movimiento Nacional franquista. Se le consideró como “una de las cabezas más lúcidas del Seminario de Formación Política del Frente de Juventudes, y uno de sus puntales” (según el dirigente falangista Ismael Medina). Más tarde, en el año 1950, Juan José Linz se fue a Estados Unidos para estudiar y trabajar bajo la dirección de Seymour Martin Lipset (1922-2006), uno de los intelectuales de la guerra fría de EEUU. Durante aquel tiempo viajó frecuentemente a España, siendo uno de los promotores de los estudios sociológicos de España .Durante esta época presentó su tesis en la universidad Columbia (Nueva York), publicada en 1963, indicando que el Estado español no era totalitario, sino un « sistema político autoritario ». Hacía así una distinción entre regimenes totalitarios, como los regimenes comunistas, en los que el Estado intentaba imponer una ideología totalizante - el comunismo - que abarcaba todas las dimensiones de la sociedad y del ser humano, y regimenes autoritarios, como la dictadura española, que no intentaron nunca imponer una ideología dominanteTal distinción, por cierto, pasó más tarde a ser doctrina oficial del Departamento de Estado de EEUU, que justificó su apoyo a las dictaduras de ultraderecha indicando que tales regimenes autoritarios eran « capaces de transformarse en democracias », oponiéndose Washington, sin embargo, a las dictaduras comunistas por considerarlas regimenes totalitarios incapaces de transformarse en regimenes democráticos.Las tesis de Juan J. Linz fueron promovidas extensamente por la dictadura española (y también, repito, por el Departamento de Estado de EEUU), y fueron recogidas en una colección de estudios, con aspiraciones académicas, publicado en 1974, y prologada por Manuel Fraga Iribarne, a la sazón ministro del régimen dictatorial. En aquel texto , Linz negaba que el régimen que existía en España hubiera sido un Estado totalitario, definiéndolo como “un Estado católico, social y representativo”, negando incluso que el fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera fuera un líder totalitario. Llegó incluso a escribir que, en una lectura de los discursos del general Franco (19 abril 1937 – 31 diciembre 1938), detectaba “valores liberales”. Éste fue el intelectual que redefinió aquella dictadura como un régimen no totalitario.Es importante subrayar que muchos de sus discípulos en distintas áreas de conocimiento de las ciencias sociales (incluidos algunos pensadores conocidos de sensibilidad socialista) han relativizado el papel apologético de la dictadura realizado por Linz, atribuyéndole un papel secundario. Juan J. Linz introdujo las ciencias sociales en España en un intento, promovido por el Departamento de Estado de EEUU, de contrarrestar la atracción que el marxismo ejercía entre la intelectualidad española, cuyos sectores eran próximos a la resistencia contra el régimen, liderada por el Partido Comunista. De ahí que intelectuales de sensibilidad no sólo liberal o conservadora, sino incluso socialistas, tengan, todavía hoy, gran agradecimiento a Linz, disociando su papel apologético de la dictadura y de ser el intelectual de la Guerra Fría (utilizado por el Departamento de EEUU), de sus análisis políticos y sociales contemporáneos .Para aquellos que vivieron y sufrieron aquella dictadura es fácil, sin embargo, mostrar el carácter apologético de Linz, pues no resulta complicado, demostrar que la dictadura en España era totalizante ; es decir, intentó imponer una ideología totalizante que pretendía configurar toda la sociedad y a todas las personas que vivían en ella, invadiendo áreas tan privadas como la lengua hablada y las prácticas sexuales permitidas, todas ellas normatizadas, penalizándose a aquellos que se desviaran de las normas impuestas. Su ideología conjugaba un nacionalismo españolista extremo (promovido por el Ejército golpista) y un catolicismo profundamente reaccionario (promovido por la jerarquía de la Iglesia Católica), dos ideologías totalizantes que se entremezclaron constituyendo el nacional-catolicismo, eje ideológico central de aquel régimen.Tal ideología alimentaba el concepto de Hispanidad, al cual se le dio un carácter racista. No se ha destacado suficientemente, en los análisis de la dictadura, que el nacionalismo españolista extremo que la caracterizó incluía una concepción racista, hablando de la superioridad de la raza hispánica, superioridad que le otorgaba el « derecho de conquista » y sometimiento de otras « razas inferiores », entre las cuales incluía la raza de los republicanos “rojos” (que abarcaba a todas aquellas sensibilidades de izquierda que se oponían a la ideología dominante). Tales teorías quedaban claramente expuestas por el ideólogo del régimen militar, el coronel Antonio Vallejo-Nájera (1889-1960), director de los Servicios de Psiquiatría del Ejército, y nombrado director del programa de formación ideológica del régimen por el dictador.Vallejo-Nájera, en sus escritos (entre los que destaca su libro Eugenesia de la Hispanidad y Regeneración de la Raza ) definió las características de la raza hispánica como “su masculinismo, su disciplina, su canto a la fuerza, su nacionalismo sublime y su profundo catolicismo”. El hecho de que el concepto de raza no tuviera un componente étnico (aunque fuera antisemítico), sino político-religioso, no niega que el régimen se viera a sí mismo como racista, y como tal se presentara. El Día Nacional (12 de octubre) que celebraba la conquista y el genocidio de América Latina, se llamaba el « día de la Raza », y la única película que hizo el dictador se titula Raza .Vallejo-Nájera era un profundo admirador del nazismo alemán. Y el régimen justificó la represión (200.000 asesinatos políticos de 1939 a 1945), con el argumento de purificar la raza, robando incluso a los niños de padres republicanos para evitar su « contaminación » . Todos estos hechos, y muchos otros, hacen insostenible la definición de aquel régimen como meramente autoritario, sin intento de imponer una ideología totalizante.El franquismo reunió todas las características de la ideología fascista: un nacionalismo extremo con vocación expansionista e imperialista, con un sentido místico (de carácter religioso católico), liderado por un « Caudillo », al que se le presentaba dotado de virtudes sobrehumanas , dirigiendo un Estado que controlaba la radio, la televisión y todos los medios de difusión ideológica (los directores de diarios, por ejemplo, eran nombrados por el Gobierno) con el objetivo de promover una ideología totalizante que incluía un concepto racista que determinaba unos comportamientos represivos en la promoción de esa ideología .Tal realidad ha sido negada por autores que basan su negativa en el hecho de que la Falange, el partido fascista, fue perdiendo importancia y tuvo que competir con otras fuerzas y grupos para la configuración de aquel Estado. Tal respuesta ignora que el fascismo era mucho más extenso que la Falange. El liberalismo, por ejemplo, es en Europa un pensamiento ideológico dominante desde los años 1980, aún cuando los partidos liberales han sido minoritarios en este continente. Su gran dominio se debe al apoyo recibido de las clases dominantes que lo han promovido, ayudadas por los gobiernos estadounidense y británico, ejes de tal pensamiento. Lo mismo ocurrió entonces. El fascismo se convirtió en España en la ideología dominante, resultado del soporte que le ofrecieron las clases dominantes, apoyadas por la Alemania nazi y la Italia fascista, cuyo sostén fue crucial, de 1936 a 1945, para la existencia de aquel régimen totalitario.Los que defienden los argumento de que la Falange no era la única fuerza política, y que tuvo que competir con otros grupos, ignoran la historia del nazismo alemán y del fascismo italiano. En tales dictaduras totalitarias, el partido nazi (en el caso alemán) y el partido fascista (en el caso italiano), tuvieron que competir con otros grupos dentro de sus Estados, con gran cantidad de tensiones y luchas internas que incluyeron, incluso, asesinatos y golpes dentro del propio Estado.Por último, gran número de autores concluyen que, si bien el régimen de Franco fue fascista en sus orígenes, dejó de serlo con el tiempo, de manera que, al final, en su periodo terminal, era una cáscara vacía dirigida por personas que carecían de ideología. Meros oportunistas deseosos de reproducir su propio poder.Esta descripción puede ser cierta. Pero lo mismo ocurrió con el régimen comunista en la Unión Soviética, y ello no fue obstáculo para que se le llamara, hasta el último día de su existencia, dictadura comunista, pues sus raíces, sus símbolos y su retórica oficial eran comunistas. Lo mismo ocurrió en España, donde, por ejemplo, el símbolo fascista – las cinco flechas y el yugo - estuvo en la entrada y salida de todas las poblaciones hasta el último día de la dictadura (1978). Y también, hasta el último día, se requirió el juramento de lealtad al Movimiento Nacional (fascista) como condición de empleo público. Es más, la ideología del nacional-catolicismo continúa viva, reproduciéndose en la cultura de las derechas de España.El nacionalismo españolista exacerbado, no respetuoso con la plurinacionalidad del Estado español (que desea la desaparición o subordinación de otras lenguas nacionales como el catalán, el euskera o el gallego), y el catolicismo reaccionario, que quiere imponerse a toda la población, siguen muy vivos en tal cultura de las derechas españolas. De ahí que éstas no sean homologables a las derechas democráticas europeas. En contra de lo que ha postulado recientemente en el diario El País , la derecha española es heredera de la derecha que constituyó, apoyó y se benefició de aquel Estado dictatorial, lo cual explica su rechazo a la condena del franquismo.El último caso de ello ha sido, en 2006, su alianza, en el Parlamento Europeo, con la ultraderecha para que no se aceptara la condena de aquella dictadura fascista por parte de esa institución . El portavoz del Partido Popular (PP) en tal Parlamento, Jaime Mayor Oreja, (que defendió la “placidez” de aquella dictadura y celebró que su abuelo prohibiera en su casa la utilización del euskera) dirigió la oposición de la ultraderecha a que se condenara aquella dictadura totalizante de ideología fascista.La ideología de Jaime Mayor Oreja, que acaba de dirigir la campaña del PP para las eleciones al Parlamento Europeo, es sin duda parte de aquella ideología que caracterizó aquella dictadura. No reconocer que la ideología de gran parte de la actual derecha española se basa en la ideología totalizante de aquella dictadura franquista, a la cual se la define como un régimen meramente « autoritario », es desconocer profundamente lo que ha ocurrido y está ocurriendo en nuestro país
Presentación: LA LIDERESA S.A
Imponen una ORDEN DE ALEJAMIENTO a Ginés sobre los comerciantes y agentes que los denunciaron
El juez Eduardo Cruz Torres, que investiga el ‘caso Coslada’, ha impuesto al ex jefe de la Policía local de este municipio, Ginés Jiménez Buendía, una orden de alejamiento sobre los comerciantes y agentes de la localidad que lo denunciaron por extorsión y amenazas para asegurar sus pruebas testificales en la investigación judicial y evitar la contaminación de las mismas.
En virtud de esta decisión, Ginés no podrá acercarse, por ejemplo, a María Dolores Veguilla, la ex dueña del bar ‘La Caleta’ de Coslada. Esta mujer acusó al ’sheriff’ de Coslada de presuntas amenazas por apuntarla con una pistola en la cabeza y decirla: “o dejas el bar o te mato”.
Asimismo, se le prohíbe acercarse a los policías Roberto G.Puente y Fernando M.P., quienes pertenecen a la Sección Sindical de CSI-CSIF en la Policía local de Coslada. Desde que se inició la investigación, Ginés ha acusado a los agentes de este sindicato de participar en la supuesta “conspiración” que orquestó la Jefatura Superior de la Policía de Madrid para apartarlo de su puesto.
La solicitud de orden de alejamiento parte del Grupo XVI de la Brigada de Policial Judicial de la UDYCO, es decir, la unidad de la Policía que dirige las pesquisas contra Ginés y los agentes de la Policía local que integran el denominado ‘Bloque’.
En un auto, al que tuvo acceso Europa Press, el instructor acuerda imponer al ex jefe policial la medida cautelar de prohibición de acercarse a sus supuestas víctimas durante un año, debiendo guardar en todo momento una distancia mínima de 100 metros. Se le prohíbe acudir al domicilio de éstos, al lugar en el que se encuentren o comunicarse con ellos por cualquier medio.
El juez resuelve en este auto el recurso de reforma interpuesto por el abogado de Ginés, Óscar Zein, contra la orden de alejamiento que se dictó en primer término en la que se le prohibía acercarse a sus víctimas a menos de 500 metros. Cruz Torres estima ahora parcialmente la impugnación, modificando la distancia a 100 metros.
En los fundamentos de derecho, se esgrime que la orden de alejamiento se sustenta en que los delitos que se imputan a Ginés acreditan “la existencia de una situación de riesgo”. Al ex jefe de la Policía local de Coslada se le imputan delitos de blanqueo de capitales, extorsión, amenazas, prevaricación, cohecho y tenencia ilícita de armas.
El principal imputado en el ‘caso Coslada’ abandonó el pasado mes de abril la prisión de Alcalá Meco tras abonar su letrado una fianza de 9.000 euros. Ginés fue el único de los imputados en la trama de corrupción policial que cumplió prisión provisional durante casi un año
FRANQUISMO O FASCISMO
Un intelectual que jugó un papel clave en la promoción de esta visión histórica fue Juan J. Linz, procedente de la nomenclatura de aquel régimen (y más tarde Catedrático de ciencias Políticas de Yale University, en EEUU), quien en un libro prologado por el Sr. Fraga Iribarne (que fue Ministro de aquella dictadura) escribió que, aún cuando reconociendo que aquel régimen no era democrático, tampoco se le podía definir como una dictadura totalitaria, es decir, una dictadura que impusiera una ideología totalizante que intentara configurar todas las dimensiones de la sociedad y del ser humano. Era, pues, un régimen autoritario (que Linz definió como “católico, social y representativo”) pero en absoluto una dictadura totalitaria, distinguiéndosela así de las dictaduras comunistas, en las cuales el estado sí que imponía una ideología totalizante –el comunismo- a todos los ciudadanos.
El régimen dictatorial español, sin embargo, fue mucho más que un régimen autoritario dirigido por un Caudillo: fue una dictadura de clase que intentó imponer a toda la sociedad una ideología totalizante, que conjugaba un nacionalismo españolista extremo (promovido por el Ejército golpista) y un catolicismo profundamente reaccionario (promovido por la jerarquía de la Iglesia Católica), invadiendo todas las esferas del ser humano –desde la lengua hablada al sexo practicado-, todas ellas normatizadas, cuya desviación era brutalmente reprimida. Tal nacionalismo esencialista y misticista (en este caso religioso) tenía también un componente racista, promoviendo la superioridad de la raza hispana, lo que le otorgaba el derecho de conquista y sometimiento sobre otras razas inferiores, entre las cuales se incluía la raza de los republicanos “rojos” (considerando como tales a todos aquellos que fueron críticos de la ideología dominante). El hecho de que el concepto de raza no tuviera un componente étnico (aunque tuvo dosis de antisemitismo) sino político-religioso, no niega que el régimen se viera a sí mismo, y así se promoviera, como racista. El día nacional que celebraba la conquista y el genocidio de América Latina se llamaba el día de la Raza. Y la única película que hizo el dictador la tituló La Raza. Vallejo Nájera, Director de los Servicios Psiquiátricos del Ejército y nombrado por el dictador Jefe de los servicios de promoción ideológica del Régimen, combinó elementos del nazismo alemán (del cual fue un fuerte admirador) con una concepción católica-nacionalista extraordinariamente oprimente y excluyente (ver su libro Eugenesia de la Hispanidad y Regeneración de la Raza). Según Nájera, “la raza española se caracterizaba por su masculinismo, disciplina, canto a la fuerza, nacionalismo sublime y profundo catolicismo”. Según tal ideología, un objetivo del régimen era precisamente “purificar la raza”, lo cual justificó, según los dirigentes de aquel régimen, el asesinato de más de 200.000 personas (desde 1939 a 1945).
En base a estos hechos, negar que la ideología de aquel régimen fuera totalizante, presentándola como meramente autoritaria, es absurdo. Fue una ideología que cumplía todos los requisitos de lo que es el fascismo: nacionalismo extremo, caudillismo, misticismo (religión católica en el caso español), que controlaba todos los medios para promover una ideología totalizante, con una visión imperialista y racista que justificaba su dominio y represión en base a la purificación de la raza. Se me dirá que el régimen fue evolucionando y, aún siendo fascista al principio, fue cambiando, y que al final era sólo una cáscara de lo que había sido, dirigida por gente oportunista carente de cualquier ideología. Sin negar que ello fuera así, lo cierto es que tanto la narrativa como los símbolos fueron fascistas hasta el último día. El símbolo fascista –el yugo y las cinco flechas- estaba en la entrada de todos los pueblos de España, y el juramento de lealtad al Movimiento (fascista) Nacional era condición de empleo público hasta el último año de la dictadura, 1978. El hecho de que los que dirigían aquel régimen no se creyeran la ideología oficial también ocurrió en las dictaduras comunistas, sin que por ello se les dejara de definir como comunistas. En realidad, había más diferencias entre un Gorbachov (en 1991) y un Stalin (en 1924), que entre un Franco del 1975 y un Franco del 1936. ¿Por qué se definió entonces al régimen de la Unión Soviética como Comunista hasta el último día de su existencia y al régimen español no se le definió como totalitario y fascista? Y, ¿por qué se utiliza el término fascismo y nazismo para definir las dictaduras fascista italiana y nazi alemana, y aquí en España se habla sólo de franquismo? La causa de esto último fue que el fascismo y el nazismo fueron derrotados en aquellos países, pero el fascismo español no lo fue en España. En realidad, elementos importantes de aquella ideología fascista, como el nacional catolicismo, persisten en las derechas españolas, que nunca condenaron explícitamente aquella dictadura, siendo el último caso el del Parlamento Europeo, cuando el portavoz del PP, el Sr. Mayor Oreja, se opuso, junto con la ultraderecha europea, a que se condenara tal régimen. Esta es la causa de que la derecha española no sea homologable a la derecha democrática europea.
Muere: MARIO BENEDETTI

tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.
Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.
Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.
Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.
Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.
Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.
Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.
Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.
Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.
Tu boca que es tuya y mía,
Tu boca no se equivoca;
te quiero por que tu boca
sabe gritar rebeldía.
Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.
Y porque amor no es aurora,
ni cándida moraleja,
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.
Te quiero en mi paraíso;
es decir, que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso.
Si te quiero es por que sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Hacía de sus novelas ejercicios de concisión, sencillez y oralidad
La iniciativa mantuvo con vida en el recuerdo de los lectores del autor de Con y sin nostalgias (1977). A todos ellos les tenía acostumbrados a una prosa que respetaba las leyes impuestas por su poesía y hacía de sus novelas ejercicios de concisión, sencillez y oralidad.
La de Benedetti, la literatura que quedará para siempre, es un ejercicio directo y sin titubeos, un trayecto que recorre firme lo que quiere ser dicho y lo que se dice. Lo mismo en sus cuentos, donde adelgazaba todo lo que podía el lenguaje, esquilmando adjetivos, despellejando la retórica y dejando paso al adverbio, al sustantivo y al verbo. La literatura en los huesos.
Ya desde trabajos como Buzón de tiempo (1999) existe la reflexión y preocupación por el paso del tiempo, mirando siempre lo que quedó atrás, a lo vivido, pasado y transcurrido. Pero nunca con nostalgia, siempre con ironía. Y la ternura. Eso es un buzón de tiempo a fin de cuentas, un lugar en el que echar todo lo pasado sin rencores. De Benedetti recordaremos la capacidad de hacer literatura con los hilos de la cotidianidad: “Esto más que un tiovivo parece un tiobobo”.
NEONAZIS HIEREN CON BALINES DE GOMA A DOS SUPERVIVIENTES DEL HOLOCAUSTO
El Ministerio del Interior austríaco ha informado de que han requisado un fusil de imitación que perdieron los agresores y han recibido datos de que en los incidentes se produjeron dos heridos en un grupo de supervivientes de nacionalidad francesa.
Las víctimas estaban tan traumatizadas por lo ocurrido que abandonaron inmediatamente el país y no han interpuesto ninguna denuncia contra los agresores, según la radio pública ORF.
Varios testigos relataron que en el acto de conmemoración del pasado sábado irrumpió un grupo de personas vestidas de negro y con los rostros cubiertos que insultaron a los presentes y lanzaron gritos de "Sieg Heil" y "Heil Hitler" mientras hacían el saludo nazi.
Antes de huir los agresores dispararon a los reunidos con un arma de aire comprimido, presumiblemente cargada con balines de goma.
Cuando escapaban del lugar se toparon con otro grupo de supervivientes italianos, a los que también insultaron y dirigieron consignas nazis.
Después del sobresalto inicial, ese grupo les hizo frente y lograron quitar el pasamontañas a uno de los agresores antes de que se dieran a la fuga, lo que permitió identificar a una "persona de rasgos juveniles", según indicaron las autoridades austríacas.
La ministra del Interior, Maria Fekter, se mostró convencida de que en poco tiempo se atrapará a los responsables y subrayó que en Austria no se van a tolerar ese tipo de actitudes.
La policía está investigando la escena ultraderechista de la región para atrapar a los culpables y han solicitado la colaboración ciudadana para identificarles.
El presidente del Comité Mauthausen, Willi Mernyi, lamentó que se haya "roto un tabú" y que los neonazis sean capaces de agredir a las víctimas incluso en las celebraciones más señaladas.
"Hace pocas semanas dañaron el memorial del campo de concentración de Mauthausen, y ahora provocaron a antiguos prisioneros con lemas nazis. ¿Qué es lo próximo que va a pasar?", se preguntó Mernyi.
El Partido Socialdemócrata, Los Verdes y diversas organizaciones civiles han mostrado su indignación por lo ocurrido, y solicitan que la ley se aplique con la máxima dureza contra los responsables.
La ley austríaca pena con hasta 10 años de cárcel el delito de apología del nazismo






